Taza de cerámica esmaltada con peces rayados y ojos saltones, de esas que te miran y te sacan una sonrisa antes del primer sorbo. En blanco roto, con el asa contrastada en azul, tiene ese punto marinero divertido que queda bien en cualquier cocina.
Tamaño estándar, cómoda de usar y lo bastante bonita como para dejarla a la vista. Útil, decorativa y perfecta para alegrar cafés, tés y “necesito energía ya” con un toque de mar.















